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Ejercicio Profesional

Prescripciones de Almacén

El arte de curar se remonta a los comienzos de la humanidad, no fue con Hipócrates y Galeno sino mucho antes, hay evidencia de esto, ciertos individuos se desempeñaban en esta materia que con el paso de los años se fue perfeccionando, fue sometida a experiencias y a través de ellas a modificaciones en conductas transmitidas de una generación a otra utilizando desde el herbalismo hasta los fármacos complejos que prescribimos en la actualidad.

Los productos fueron cambiando, buscaron ofrecer menores efectos adversos, mayores intervalos en las tomas, mayor potencia, menores efectos tóxicos, etc.

Los fármacos fueron creciendo en numero y variedad, buscando alternativas a las resistencias y a las distintas combinaciones de patologías, hacia una curación de su enfermedad o, a veces sólo para obtener una mayor sobrevida.

Los médicos también fuimos adaptándonos a esta evolución, y aunque todo comenzó hace miles de años hace poco más de un siglo se diseñaron los primeros guantes quirúrgicos y a partir de 1958 recién fueron de látex.

La medicina luego de siglos y siglos de evolución se ha humanizado, el médico ya no se encuentra en un pedestal inalcanzable, el médico es padre, amigo, tiene familia, es un ser humano como todos.

Sin embargo sigue siendo la persona en quien depositamos nuestra confianza, nuestra vida, y a la que nos entregamos para hacer frente a nuestras dolencias.

Actualmente las redes sociales brindan información a pacientes y a médicos también, por medio de las redes profesionales accedemos a información de actualidad ni bien es publicada... imposible de pensar hace unos pocos años.

El médico se capacita todo el tiempo, pero necesita el feedback de la presencialidad para intercambiar experiencias y discutir inquietudes.

El galeno debe estar en constante formación y entrenamiento, debe conocer sobre enfermedades, como prevenir, tratar y como aliviar incluso.

Debe saber palpar percutir y escuchar, sobre todo escuchar.

Pero también tiene que saber interpretar quién va a seguir el tratamiento y quién no, debe analizar la forma en que da noticias sobre enfermedades y su evolución, quien va a minimizar o quien va a exagerar, debe dar esperanza aun cuando no la hay para que continúen las indicaciones, debe ver donde no se ve, conjuntivas, expresiones, gestos, debe convencer de que está en lo cierto.

Somos nosotros, los médicos, los que atendemos las intercurrencias de los tratamientos, los efectos adversos, quienes alternamos entre un fármaco u otro de acuerdo al paciente... los que ofrecemos otro tratamiento ante la discontinuidad del mismo, somos los ginecólogos los que evaluamos alternativas incluso ante la disforia premenstrual.

Y también somos los que sufrimos las consecuencias cuando nuestro tratamiento no nos otorga el fruto que esperamos, los que decidimos mediante el interrogatorio cuando son muchos días de analgésicos, determinamos cuándo hay que suspender el tratamiento para evitar efectos tóxicos, cuando es ya demasiado tiempo para esperar una cura y es necesario avanzar con estudios mas específicos.

Esto, señores se denomina consulta MÉDICA y es nuestra herramienta más eficaz, el médico demora cerca de 15 años de capacitación para poder llevar a cabo una consulta completa, efectiva, y la desarrolla en base a estudios y experiencia, esa experiencia que es compartida a través de generaciones y es irreemplazable , no hay profesión que ofrezca tantas aristas como la medicina, donde el saber escuchar e interpretar sea tan importante, escuchar hablar al paciente, escuchar sonidos, escuchar llantos de dolor y de angustia, dolor por vivir en un mundo donde el tiempo no alcanza, donde el control anual llega a ser cada 5 o 10 años porque no hubo tiempo para detenerse, o porque no hubo acceso o tal vez dinero para poder asistir.

El médico en nuestro país es un ser excepcional, es el profesional de la medicina peor pago de la región , pero tiene una capacitación suprema que le permite brillar en cualquier lugar del mundo, tiene que ser padre, a veces también madre, tiene que estudiar todos los días de su vida sin que eso sea un problema, participa de distintas sociedades científicas donde muestra lo que hace, actividad por la que no recibe más que el reconocimiento de sus pares, pero eso es suficiente para estar y sentirse actualizado, capacitado, volver a ese hospital que ama, a pesar de que no reciba una remuneración acorde a su entrega y sacrificio.

Viaja, y cuando viaja lo hace a congresos, la mitad de sus vacaciones son para seguir aprendiendo, o para mostrar lo que aprendió, su experiencia.

El médico esta comprometido con la salud, es el primer interesado en que el paciente mejore.

Vuelve a su casa y cena con una sonrisa cuando así sucede, cuando le dicen gracias por haberme curado, en cambio vuelve triste cuando este no evoluciona, cuando su cirugía se complica no concilia el sueño y toda su familia sufre las consecuencias.

Habla de medicina todo el día, vive de y en su profesión, sus hijos aprenden medicina y todo aquel que comparta su mesa también aprenderá... eso no sólo es vocación, es amor a su profesión.

Nadie estudia medicina por dinero, sería una de las peores decisiones... 26 a 30 años de inversión nunca fue un buen negocio... morir joven jamás lo fue, el médico bajó su expectativa de vida, que es de unos 50 años promedio para compensar la expectativa de vida del paciente que era de 27 años en el 1900 y hoy es de 75...

No dejemos morir a esta hermosa y noble profesión, no la asesinemos, nada reemplaza al acto médico, los quioscos no pueden atender pacientes, el único profesional que hace todo y no puede delegar es el médico, es el responsable de su diagnóstico y de la efectividad del tratamiento, cuando se elimine la consulta médica, cuando se precarice la prescripción médica, la salud estará sin dudas en riesgo.

Los fármacos son vida, no un negocio, nuestra salud depende de la prescripción libre médica, el único ser con derecho a modificar una prescripción debe ser otro médico luego de haber atendido al paciente.

Desde la aparición de la ley del genérico en 2002 vimos y entendimos el por qué del nombre comercial, el paciente no toma trimetroprima sulfametoxazol, el paciente toma un antibiótico, toma medicamentos para el corazón, no bisoprolol, toma anticonceptivos, no drospirenona, no tiene deseo ni necesidad de conocer dosis, muchas veces recuerda sólo el color de la caja, el nombre del medicamento es una ayuda a la memoria, durante estos años vimos como nuestros fármacos fueron reemplazados en las recetas por otro tipo de droga, poniendo en riesgo muchas veces la evolución de la enfermedad, y nosotros convencidos de que estaba bien medicado tuvimos que aprender a interrogar acerca de si le entregaron lo que decía la receta, de pedirles que conserven la caja o el prospecto para poder saber que fue lo que tomó, ancianos, personas con déficit de atención, etc.

¿Está a la altura de las circunstancias un comerciante para valorar la cognitividad de un cliente? ¿Tiene el compromiso o la responsabilidad legal, e incluso moral para medicar o modificar una prescripción médica un empleado de comercio?

La salud es un derecho universal y debe estar garantizada por el estado, cuando vemos a alguien pedir un consejo a un compañero de fútbol o a un vecino sobre un tema médico solo estamos poniendo en evidencia un defecto en el Sistema de Salud, cuando nos medicamos por lo que dice un comercial de TV sólo evidenciamos la precariedad de nuestro sistema.

Este tipo de medidas solo lleva a destruir la confianza en una profesión que no es matemática, que presenta resultados variables, y que no necesita intermediarios, sólo precisa que le den a nuestros pacientes lo que indicamos, estamos convencidos de que la conducta médica debe ser respetada y ante cualquier duda nadie debería siquiera pensar en que exista una alternativa viable en salud que no sea consultar a su médico.

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